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  1. Página Principal de LDS Parent Coach
  2. El Ingrediente Secreto de un Hogar Basado en el Evangelio
  3. Comportamiento del niño – Por qué los niños hacen lo que hacen
  4. Principios de Comportamiento – Los Efectos de las Consecuencias Positivas vs. Consecuencias Negativas
  5. Atención de los padres, Su mayor recompensa
  6. Habilidades de Paternidad
  7. Citas Favoritas
  8. Expectativas de los padres
  9. Incentivos
  10. Recompensando a las Reinas (y Reyes) del Drama
  11. Disobediencia
  12. Ayuda con Adolescentes Rebeldes
  13. Cuando Tardan en Madurar

 

Página Principal de LDS Parent Coach

¡Ustedes pueden tener un hogar feliz!

El propósito de este sitio es ayudarle a tener un hogar más feliz y niños que se comporten bien. Los problemas de comportamiento pueden hacer que sea imposible que su hogar sea un “pedacito de cielo en la tierra”. Los problemas de comportamiento pueden variar en severidad desde ser molestos hasta ser una amenaza para la vida (o la vida eterna). Sin importar cuán severos sean, hay mucho que usted puede hacer para mejorar la situación. Por favor, no se dé por vencido ni soporte solamente.

Hay muchas cosas fuera de nuestro control que afectan a nuestras familias. Pero lo que hacemos dentro de las paredes de nuestro hogar está bajo nuestro control. Si usted ha estado haciendo algo como padre y no funciona para usted, entonces, el hacerlo más o por más tiempo, o con más dureza o más fuerte probablemente tampoco funcionará.

Usted puede mejorar el comportamiento de su hijo.

Si su hijo tiene un problema de comportamiento, usted puede mejorar las cosas (generalmente, mejorarlas MUCHO). Eche un vistazo a los conceptos en este sitio web. Estas cosas realmente funcionan. Las habilidades y los principios tratados aquí se basan en una sólida investigación y se ha demostrado que funcionan. Considere cómo puede utilizarlos para ayudar a su hijo y hacer que su hogar sea un lugar más feliz para todos.

Cuando creamos el ambiente adecuado en nuestro hogar, cuando nuestro hogar es “un pedacito de cielo en la tierra”, tendremos un hogar donde los niños tendrán una alta probabilidad de internalizar el Evangelio y nuestros valores familiares, sorteando con éxito los difíciles años de la adolescencia, y creciendo hasta ser adultos sanos, felices y fieles.

¡Existe ayuda disponible!

Los principios y las habilidades que presentamos sólo se discuten brevemente. Los libros en la página de Recursos de crianza son mucho más profundos. Estas habilidades de crianza son simples, pero a veces difíciles de aplicar. Si necesita ayuda para su aplicación, o si tiene alguna inquietud que no se discuta aquí, usted puede recibir ayuda personal a través de Asesoría para padres.

Este sitio es llevado a usted como un servicio público de Tom Dozier y Guaranteed Parent Training (Capacitación Garantizada para Padres). Esperamos que encuentre esta información útil. Ayudar a los padres es nuestra misión.
Traducido por Delmy Pino de http://www.ldsparentcoach.org/Home_Page.php

 El ingrediente secreto de un Hogar basado en el Evangelio


¿Su hogar lo tiene? Todos sabemos lo básico – el amor, la Noche de Hogar, la oración familiar, estudio de las Escrituras, el servicio y actividad de la iglesia. Pero hay otro ingrediente “secreto” para la crianza de hijos felices, exitosos y fieles, ¿su hogar lo tiene?

El ingrediente “secreto” – AHP

Sí, es AHP – Ambiente Hogareño Positivo. Ése es el ingrediente “secreto”. El presidente Gordon B. Hinckley dijo: “Los niños necesitan luz solar. Ellos necesitan felicidad. Ellos necesitan amor y cuidado. Ellos necesitan bondad, solaz y afecto. Cada hogar, independientemente del costo de la casa, puede proporcionar un ambiente de amor que será un ambiente de salvación”. (Conferencia General, octubre de1994). Debemos crear un hogar seguro y positivo donde nuestros hijos aprendan que cuando hacen las cosas bien, nuestro semblante les sonreirá. Debemos crear un hogar donde los niños aprendan a ejercer su albedrío de maneras positivas y disfruten de consecuencias positivas por hacerlo.

El crear un AHP puede ser mucho más difícil que tener una Noche de Hogar, la oración familiar y el estudio de las Escrituras. Puede ser mucho más difícil que hacer las cosas específicas que sabemos que deberíamos hacer. Una razón de que así sea es que una gran parte de la creación de un AHP es responder a las cosas que nos rodean de una manera positiva y, lamentablemente, esta actitud estará muy influenciada por la forma en que fuimos criados y los hábitos que hemos desarrollado.

Responda a los niños en una forma positiva
Para tener un AHP, tenemos que sorprender a nuestros hijos portándose bien. Un consejero familiar que conozco dijo: “Si su hijo no está haciendo algo para irritarlo, entonces debe de estar haciendo algo bien. Averigüe lo que es, y diga algo positivo al respecto”. Algunas personas lo hacen de forma natural. Muchos de nosotros no. Por ejemplo, mi esposa estaba trabajando en un acolchado en casa de una amiga. La hija pequeña de ella quería cortar el hilo entre los nudos y estaba insistiendo a mi esposa al respecto. Ella le pidió a la niña que por favor esperase hasta que hubiera terminado la fila. Cuando terminó, una respuesta neutral sería decir: “Está bien, puedes cortar el hilo ahora”. Pero, la respuesta AHP que ella usó fue: “Gracias por esperar pacientemente. Ahora puedes cortar el hilo”. Al ser conscientes y tomar algunos segundos adicionales, ella incrementó el AHP. Por cierto, la niña sonrió y siguió esperando pacientemente su turno.

Evite responder a los niños en una forma negativa

La segunda parte de tener un AHP es aún más difícil. Es guardar silencio ante las pequeñas cosas que hacen nuestros niños que nos irritan. Tiene que mantenerse sereno, calmado y tranquilo. Tal vez sean insultos, quejas, lloriqueos, desorden, lentitud para obedecer, o no obedecer. La lista de las cosas que los niños pueden hacer que son inapropiadas (y molestas) es prácticamente interminable. La mayoría de nosotros quisiéramos “cortarlas de raíz”. Abordamos directo al problema y le decimos al niño que deje de hacerlo inmediatamente. Incluso si lo hacemos de una manera tranquila, todavía estamos dañando el AHP. Cuando nos enojamos, es aún peor. Nos quedamos atrapados al centrarnos en los problemas. Cuando reaccionamos a un comportamiento inadecuado, casi siempre somos coercitivos. Estamos tratando de obligar a nuestros hijos a comportarse como es debido. Las formas más comunes de coerción son cuestionar, gritar, discutir, golpear o usar la fuerza física, criticar, ser sarcástico, amenazar, desesperarse, quejarse, hacer sentir culpable, y la lógica. Debido a que usar la fuerza (gritos, palizas, etc.) está pasado de moda, muchos padres hablan al niño hasta el cansancio (la lógica). No funciona, y sigue siendo coerción. Lo peor de todo, destruye el AHP.

 

Ahora no estoy diciendo que los niños deban poder hacer lo que quieran, pero en general, nuestros hijos necesitan estar realizando buenas elecciones y disfrutando los agradables y positivos resultados de esas elecciones. Incluso si sus hijos están haciendo lo que es apropiado, si lo hacen simplemente para evitar meterse en problemas, entonces ustedes no tienen un AHP. (Ver Principios de comportamiento)
¡No se preocupe, sea feliz! (Don’t Worry, Be Happy!)
¿Es usted un padre feliz? Necesita serlo. Los padres felices producen AHP. Los padres felices producen niños felices. No importa cómo actúen sus niños, usted debe superarlo todo. Brigham Young dijo: “A veces nuestros hijos pueden no tener un buen espíritu, pero si el padre continúa teniendo el buen espíritu, los niños tendrán el mal espíritu, pero por poco tiempo”. ¿Se siente malgeniado? ¿Se pone molesto, irritado o enojado con sus hijos? Odio decirlo, pero esto pone en riesgo a sus hijos y destruye su AHP. El mantener la calma, el estar animado y optimista tiene una influencia muy positiva en sus hijos, e incluso en un hijo o hija pródigos.

 

¡Existe ayuda disponible!
Usted puede cambiar la forma en que responde a sus hijos. Primero, Glenn I. Latham escribió un gran libro sobre este tema llamado, “Criando con amor”. Sus otros libros son también excelentes. Segundo, usted puede aprender habilidades de crianza eficaces que desarrollarán un buen comportamiento y reducirán el comportamiento inapropiado. Esto le dará más cosas positivas ante las cuales reaccionar y menos cosas negativas por las cuales enojarse. Por último, usted puede recibir ayuda personal de un tutor de padres, como Tom Dozier, para aplicar los conocimientos mencionados en este sitio web. Puede crear un Ambiente Hogareño Positivo en el hogar.
Un Hogar con AHP es un Hogar Cristiano
Como Glenn Latham escribió: “Es nuestra responsabilidad crear un ‘mundo’ cristiano en nuestros hogares, un lugar seguro donde los niños se comporten bien porque disfrutan de las agradables consecuencias de hacerlo, en lugar de evitar las consecuencias desagradables de comportarse mal. Es un mundo en el que el niño piensa: ‘Sé que mis padres me reconocerán y me apreciarán’ en lugar de pensar: ‘sólo hago esto porque no quiero que me golpeen’ (verbal o físicamente).” (Glenn I. Latham, “Crianza cristiana de los hijos”)

Cuando creamos un AHP, a la vez que enseñamos y vivimos el Evangelio, tendremos un hogar donde los niños tendrán una alta probabilidad de internalizar nuestros valores familiares, capear con éxito los difíciles años de la adolescencia, y crecer hasta ser adultos sanos, felices y fieles.


Traducido por Delmy Pino de
http://www.LDSParentCoach.org/Gospel_Home.html

Comportamiento del niño – Por qué los niños hacen lo que hacen

Una parte importante de ser padre incluye el responder a las muchas cosas que nuestros niños hacen. Lo que nuestros niños hacen se llama comportamiento, y cómo respondemos a ello afecta en gran medida a cómo se comporten en el futuro.

Cualquier comportamiento que se produzca repetidamente, es un comportamiento que merece ser recompensado. Esto es cierto tanto para los adultos como para los niños. Muchos adultos van a trabajar cada día. Cada semana o dos, este comportamiento se recompensa con un cheque de pago. Muchos días, este comportamiento se recompensa con otras personas (se espera que sea el jefe) que expresan su reconocimiento por un trabajo bien hecho. Para los niños, los muchos comportamientos que tienen, también tienen recompensas. La recompensa por ver la televisión es disfrutar el programa de televisión. La recompensa por pelear por un juguete podría ser recibir el juguete, la respuesta del otro niño, o la respuesta de un adulto. La recompensa por ayudar a mamá a poner la mesa debe ser una sonrisa y palabras de agradecimiento de la mamá.

Cuando un niño tiene un comportamiento, o bien obtiene algo que desea, o evita (o retrasa) algo que no desea. Por ejemplo, cuando una niña se queja de que la tarea es demasiado difícil y que el maestro le da demasiada tarea, los padres suelen venir a sentarse con la niña y hablar acerca de lo importante que es para ella hacer su tarea. Entonces, ¿cuál fue el comportamiento? … Quejarse. ¿Cuál fue la recompensa? … Bueno, hubo en realidad dos recompensas. En primer lugar, se produjo un retraso en el inicio de la tarea. Eso es evitar (retrasar) algo. En segundo lugar, hubo tiempo con el padre. Eso es conseguir algo que el niño desea – la atención del padre. Con este tipo de respuesta a la queja, es previsible que las quejas acerca de la tarea continuarán noche tras noche.

Por lo tanto, para ser perfectamente claro, es lo que sucede después del comportamiento lo que determina si el comportamiento se producirá una y otra vez. Sí, los niños tienen pensamientos y sentimientos, pero independientemente de lo que un niño está pensando o sintiendo, antes, durante o después de un comportamiento, está la recompensa que origina que el comportamiento ocurra repetidamente. Ahora bien, esta es realmente una buena noticia para los padres, porque no tenemos que ser lectores de la mente para hacer frente a los problemas de comportamiento de nuestros niños. Todo lo que tenemos que hacer es ver lo que sucede después del comportamiento y hacer cambios. Esto casi siempre requiere hacer cambios a nuestro comportamiento o la forma en que respondemos a nuestros hijos. No siempre es fácil, pero nos podemos controlar nosotros mismos y entonces nuestro hijo se controlará a sí mismo.
El término científico de lo que sucede antes del comportamiento es el antecedente. Los antecedentes son magníficos para conseguir que los comportamientos ocurran una vez. Por ejemplo, si sabemos que nuestro niño por lo general se queja acerca de la tarea, podemos utilizar un antecedente para que él haga la tarea en lugar de quejarse esta noche.
El padre dice: “Hijo, cuando hayas terminado la tarea, y esté bien hecha, durante la hora siguiente, voy a jugar tu juego favorito contigo”. El antecedente es como una oferta de trabajo. Se establece cuál será la recompensa. Si el niño realmente quiere jugar un juego con el padre, él terminará la tarea (el comportamiento), y luego jugará el juego con el padre (la recompensa).

 

Ahora, cuando el padre esté dando la recompensa prometida, (jugar el juego), ése es el momento perfecto para ofrecer pequeñas recompensas sociales por hacer la tarea. El padre puede revisar la tarea y decir algo positivo como: “Muy buen trabajo”, tocar al niño y sonreír y decir: “¡Juguemos ese juego!”. Al salir del juego, el padre puede decir: “Me alegro de que hayas terminado tu tarea para que podamos jugar juntos. Me gusta jugar contigo” (dicho también con sonrisas y una caricia). A corto plazo, se necesita una recompensa específica, como jugar un juego, para lograr que se inicie el comportamiento. A largo plazo, es la recompensa social y las consecuencias naturales (premios) que son las mayores recompensas.
Había una vez un padre, que resultó ser una maestra de escuela primaria, quien protestaba diciendo: “Pero yo quiero que mi hijo (que tenía 9 años) haga su tarea sólo porque le guste aprender”. Le dije: “Susan, nadie lo hace”. Ella respondió rápida y enfáticamente: “¡Yo lo hice!”. Así que le pregunté: “Susan, cuando usted era una niña, ¿había alguien en su vida que apreciaba una buena educación?” Ella respondió rápidamente: “Mi papá lo hacía”. Entonces, después de una breve pausa ella dijo lentamente: “Y yo haría cualquier cosa para complacer a mi papá”. Así que la recompensa para ella por hacer la tarea era el papá sonriendo. Esto no sólo recompensaba el comportamiento, de manera que el hacer la tarea sucediera una y otra vez, sino que el hacer la tarea realmente asumió el sentimiento de la recompensa. Así que Susan realmente disfrutaba del aprendizaje y de hacer la tarea. De hecho, se sentía tan bien como papá sonriendo y dando sus palabras de aprobación.

Mire cómo recompensa usted los comportamientos de su hijo. ¿Da usted buenas compensaciones? Si no, es tiempo de hacer un cambio. Será un cambio para lo mejor para usted y su hijo. Usted será mucho más feliz diciendo cosas bonitas y entregando pequeños premios, de lo que es en este momento insistiendo, rogando y amenazando a su hijo para que haga lo que debe hacer. Oh, sí, su hijo será mucho más feliz también, y se comportará mucho mejor.

Déjeme saber cómo le va. Me encantaría saber de usted.

Traducido por Delmy Pino de  http://www.guaranteedpt.com/ChildBehavior.html

 Principios de Comportamiento – Los Efectos de las Consecuencias Positivas vs. Consecuencias Negativas

 

Los niños hacen cosas ya sea para obtener algo o evitar/retrasar algo. Puede no parecer importante en el momento, si su niño está haciendo su tarea del colegio, asignaciones del hogar, o alguna otra cosa con el propósito de obtener algo o para evitar algo. Si los niños están haciendo las cosas que necesitan hacer, entonces ¿por qué preocuparse? Bueno, los resultados a la larga de obtener algo, comparados con evitar algo son drásticamente diferentes. Las consecuencias positivas realmente no funcionan mucho mejor que las consecuencias negativas, y he aquí algunas de las razones.
Consecuencias Positive vs. Consecuencias Negativas

 

  Consecuencias Negativas  Consecuencias Positivas
  1. Produce sólo suficiente comportamiento para evitar la consecuencia   1. Produce comportamiento para ganar la consecuencia, además de esfuerzo discrecional para ganar más consecuencias positivas
  2. Reduce la capacidad y el deseo del niño de portarse bien   2. Incrementa la capacidad y el deseo del niño para portarse bien
  3. Reduce la influencia positiva de los padres  3. Incrementa la influencia positiva de los padres
  4. El comportamiento adopta los sentimientos de la consecuencia  4. El comportamiento adopta los sentimientos de la consecuencia
  5. El comportamiento se generalizará a otros comportamientos.  El niño se volverá creativo al buscar buenas cosas para hacer, aun en áreas totalmente diferentes

El Punto 1 es la motivación básica.  Si estamos evitando meternos en problemas, solo haremos suficiente esfuerzo por mantenernos fuera de los problemas. Si estamos ganando algo bueno, nos esforzaremos más de lo necesario para ganar la consecuencia positiva, y con optimismo, más.

El Punto 2 es el efecto a corto plazo en realizar el comportamiento.  Si estamos esforzándonos sólo para mantenernos lejos de los problemas, entonces es frustrante, irritante y molesto.  Estas respuestas emocionales negativas disminuyen nuestra capacidad para concentrarnos y hacer lo que necesitamos hacer.  Cuando sabemos que obtendremos algo bueno, estamos vigorizados, emocionados y felices.  Estos sentimientos incrementan nuestra capacidad de concentrarnos y desempeñarnos.

El Punto 3 es bastante obvio.  A todos nos gustan las personas que nos edifican.  A todos nos gustan las personas que nos dan cosas buenas, ya sea halagos o cosas. A nadie le gusta recibir castigo. A nadie le gusta que se quejen de ellos. Y nadie se siente más cerca de la persona que proporciona el castigo o realiza las quejas.

El Punto 4 tiene las mismas palabras en ambos lados. En ambos casos, el comportamiento adopta el sentimiento de la consecuencia.  Si estoy limpiando mi cuarto para evitar que alguien se queje, entonces el limpiar el cuarto se siente como si alguien se estuviera quejando de mí.  Si obtengo respuestas placenteras y positivas de mi padre cuando hago mi tarea del colegio, entonces hacer mi tarea del colegio se siente como si estuviera escuchando buenas cosas de mi mamá o papá.

El Punto 5 es una cosa sorprendente. Cuando el comportamiento es recompensado con consecuencias positivas, el niño se volverá realmente creativo buscando cosas que hacer que complazcan a los padres. El niño encontrará cosas que hacer que ganarán más consecuencias positivas (sonrisas, palabras amables, toques, etc.) Tuve una madre con una niña de 3 años de edad, que ella describió como su “niña monstruo”. Esta niña le daba batallas a su madre en virtualmente cada categoría. Esta niña tenía problemas para acostarse, levantarse, comer, vestirse, bañarse, ir a la guardería, jugar con los demás, e incluso ir a McDonald’s. La mamá dio un giro a la situación y comenzó a notar su buen comportamiento en vez de reaccionar ante la conducta inapropiada. Ella consiguió que la gran mayoría de sus interacciones fueran positivas en vez de ser negativas. Unas semanas después de que la mamá hiciera esto, la hija se acercó a ella una mañana y le dijo: “Mamá, he hecho mi cama. Dime que soy una buena chica, mamá”. A esta niña nunca se le había enseñado o se le había pedido que hiciera su cama, pero ella decidió que si lo hacía, ello complacería a su mamá. Este efecto es muy típico y es de esperarse. Una madre con dos adolescentes dijo que una vez que ella comenzó a usar las consecuencias positivas, sus hijos de 15 y 17 años de edad empezaron a elogiarse unos a otros, y la están elogiando a ella.

Como padres, es natural que reaccionemos a las cosas que nuestros hijos hacen que no nos gustan. Tratamos de intervenir y detener el comportamiento problema. Usamos las consecuencias negativas porque son rápidas y simples. Pero, a la larga, nos metemos en problemas de esta manera. El comportamiento adecuado viene a ser dirigido por las consecuencias negativas, y se hace más difícil que el niño tenga ese comportamiento y más difícil para que el padre lo obligue a tenerlo. Lo que necesitamos hacer es concentrarnos en lo positivo. Sorprendan a sus hijos siendo buenos. Reconozcamos y recompensemos el buen comportamiento con nuestras palabras, toques, sonrisas, y aún con pequeñas cosas. Logre que el buen comportamiento continúe utilizando consecuencias positivas, y con el tiempo (y generalmente bastante rápidamente), las cosas serán cada vez mejores.

Como el Salvador dijo: Venid a mi… y les daré…”. Demos a nuestros hijos buenas consecuencias, recompensas positivas y reconocimiento.  Ellos serán mucho más felices por ello, y así también nosotros.

Traducido por Delmy Pino de http://www.LDSParentCoach.org/Behavior_Principles.html

Atención de los padres, Su mayor recompensa

Su atención es una de las mayores “compensaciones” que usted puede dar a sus hijos por su comportamiento. Esto es tanto bueno como malo. Cuando los niños se comportan de manera apropiada, por lo general les damos atención y la atención es una recompensa que les hace comportarse de esa manera más a menudo. Cuando damos a nuestros niños atención debido a un comportamiento inadecuado, a menudo ésta toma la forma de corregir, regañar, insistir, tener conversaciones lógicas, discutir, cuestionar, amenazar, etc. Los niños responderán con rapidez a esta coacción, pero, lamentablemente, la investigación del comportamiento humano muestra claramente que esta atención está reforzando o premiando el mismo comportamiento que queremos eliminar. Y así, el comportamiento inadecuado se produce una y otra vez. Puesto que los padres son de 4 a 5 veces más propensos a responder a un comportamiento inadecuado que a un comportamiento adecuado, a veces caemos en la trampa de recompensar y desarrollar los mismos comportamientos que tanto nos molestan y fastidian.

Hay cinco componentes básicos para la atención de los padres.
– Proximidad (distancia física)
– Toque
– Emoción
– Palabras
– Tiempo

Cuanto mayor sea cualquiera de estos 5 elementos, mayor será la recompensa de atención de los padres. Cuanto más recompense un comportamiento, más probable es que vuelva a ocurrir una y otra vez. Esto crea una verdadera trampa para los padres. Basta con pensar en su reacción cuando su hijo dice: “Está bien mamá”, o gritando, “¡No, no lo haré!” ¿Cuál crea más emoción en usted? Lo segundo, por supuesto. Los comportamientos inadecuados evocan mayores respuestas emocionales de nosotros como padres, por lo que nuestra respuesta a un comportamiento inadecuado de nuestro hijo será más fuerte, más prolongada y más intensa. Y así sólo premiamos o reforzamos el mismo comportamiento que odiamos.

Así que, ¿qué debe hacer cuando sucede algo que no le gusta? Bueno, si es posible, simplemente ignórelo. La habilidad se llama Pivote (o el ignorar planificado o a propósito). Si usted siente que debe hacer algo, manéjelo con calma, con la menor atención posible. Recuerde, ¡¡¡MANTENGA LA CALMA!!! Si se enoja, su hijo gana. Si se queda tranquilo, ¡usted gana! (Esto es cierto ya sea que usted esté tratando con un niño o con un adolescente). Sea directo y use lenguaje instructivo como: “No, tú no puedes llevar el juguete del bebé. Elige otro juguete para jugar”. Su niño se quejará, pero usted sólo mantenga la calma y sea directivo. Esto tomará algunos intercambios, pero simplemente mantenga la calma. Si el niño persiste, diríjalo a una actividad específica, como: “Dibújame una imagen” o “Constrúyeme una casa con estos bloques”.

Para empeorar las cosas, la atención que damos a nuestros hijos por el comportamiento inadecuado a menudo modela el mal comportamiento. La forma en que nos comportamos enseña a nuestros hijos cómo comportarse. Si nos enojamos cuando ocurren cosas que no nos gustan, estamos entrenando a nuestros hijos para que hagan lo mismo. Si alzamos la voz, estamos entrenando a nuestro hijo para que grite. Si golpeamos (tales como palmadas en la mano del niño), estamos entrenando a nuestro hijo para que golpee cuando está alterado. En el lado positivo, cuando nos mantenemos calmos durante el conflicto, estamos entrenando a nuestro hijo para que mantenga la calma, y cuando somos pacientes con nuestro hijo, estamos enseñando a nuestro hijo a ser paciente.

La atención que usted da a su hijo es la recompensa más poderosa que puede dar para cualquier comportamiento. Cuando se trata de crianza de los hijos, recuerde este principio: “Usted obtiene más de los comportamientos a los que da mucha atención”. Sorprenda a sus hijos siendo buenos. Tenga interacciones frecuentes, breves y positivas cuando su hijo se esté comportando bien. Y, sobre todo, mantenga la calma y maneje el mal comportamiento de la forma más rápida y tranquila posible.

 

Traducido por Delmy Pino de http://www.LDSParentCoach.org/Parental_Attention.html

Habilidades de Paternidad

 

Ser buenos padres requiere de buenas habilidades de paternidad.  A continuación se presenta una lista de las habilidades que enseñamos a los padres.

Crear un Ambiente Hogareño Positivo – Esta habilidad le ayudará a reducir drásticamente la incidencia de problemas de comportamiento y a aumentar la repetición de un comportamiento adecuado.  El comportamiento del niño es muy predecible, en este sentido. ¡Cuando presta atención a las cosas buenas que hacen los niños, ellos seguirán haciendo más cosas buenas!

Evitar la coacción – La coacción es forzar (o tratar de forzar) a nuestros hijos para que hagan las cosas que nosotros queremos que hagan.  “Cállate”.  “¡Siéntate!”  “¿Por qué tomaste ese juguete de tu hermano pequeño?”  La coerción es por lo general lo que los padres hacen después de que sus hijos se portan mal.  Reaccionamos a su comportamiento inadecuado mostrando nuestra desaprobación y, en cierta forma, esperamos enseñarles que no lo hagan de nuevo.  Bueno, no funciona.  De hecho, le proporciona obediencia a muy corto plazo, pero los comportamientos inapropiados se repiten una y otra vez, y normalmente empeoran progresivamente.

Permanecer cerca – Esta habilidad le ayudará a conectarse con su hijo, de modo que se sienta cerca de usted.  Cuanto más cerca de usted se sienta su hijo, más querrá complacerlo y mejor se comportará.

Utilizar refuerzos – El refuerzo positivo es la mejor manera de construir un comportamiento positivo.  ¡La construcción de comportamientos positivos es la mejor forma de eliminar los comportamientos inapropiados!

Pivotear (ignorar planificado o deliberado) – Gran parte de los comportamientos inconsecuentes que nuestros hijos muestran es recompensado por nuestra atención.  Si deseamos deshacernos de esos comportamientos irritantes, debemos dejar de prestarles atención (y prestar atención a los comportamientos que queremos).

Detener, redirigir, reforzar – Esta habilidad se utiliza para detener a los niños cuando se comportan de una manera que no se puede tolerar.  Tal vez un niño pequeño quiera correr a la calle, o tomar unas tijeras afiladas. Tal vez un niño de 4 años está golpeando a un niño de 2 años.  Tal vez un joven de 16 años está fumando en su habitación.  Todas estas cosas no se pueden tolerar.  Esta habilidad enseña a los padres cómo detener el comportamiento, redirigir (o enfocar) el comportamiento apropiado y, a continuación, la importancia de usar un refuerzo cuando se produzca un comportamiento adecuado.

Expectativas inmediatas – Esta es una manera increíblemente eficaz de ayudar a los niños a cumplir.  Si usted le pide a su hijo que haga algo y no pasa nada; o si es tiempo de hacer las tareas, y él sigue viendo televisión. Usted podría utilizar la coacción para hacer que los niños obedezcan, pero eso sólo le da ganancias a corto plazo, seguidas de pérdidas a largo plazo.  Las expectativas inmediatas son una mejor alternativa.

Procedimiento de enseñanza correctiva – Este es un método de tratar los casos de desobediencia de los niños que no pueden ser tolerados.  Enseña y reconoce el comportamiento adecuado, y a continuación, ayuda al niño a hacerlo.

Expectativas de los padres – Lo que esperamos de nuestros hijos tiene una gran influencia en cómo se comportan.  Con esta habilidad, puede enseñar a sus hijos lo que usted espera que ellos hagan, lo cual aumentará en gran medida la posibilidad de que lo hagan, o al menos empiecen a hacerlo.  Eso le da la oportunidad de utilizar el refuerzo para reconocer el comportamiento adecuado, que construirá dicha conducta.

Establecer expectativas – Esta es una variación formal de las Expectativas de los padres que se utiliza cuando realmente se necesita lograr un comportamiento. ¡Y funciona!

Usar un contrato – Esta es una variación escrita de Establecer expectativas para recordarle al niño qué comportamiento es el esperado, y lo que se gana teniendo aquel comportamiento.  Ayuda a que los niños se comporten de manera independiente, y ayuda a que las recompensas a largo plazo sean más inmediatas.

Tiempo fuera del refuerzo positivo – Esta es una habilidad que se puede utilizar de muchas formas.  Puede tratarse simplemente de que el niño tenga que estar sentado en silencio durante un minuto, o tal vez de que se le pida al niño ir a un lugar alejado de los demás.  El solo hecho de que el niño “tome un descanso” es fácil y a menudo conveniente.  El utilizar una habitación para Tiempo fuera para las rabietas es muy parecido a la Sala de Emergencias en el hospital.  RARA VEZ es necesario, y cuando lo es, debe hacerse con gran experiencia.

Citas Favoritas

 

“Es nuestra responsabilidad crear un ‘mundo’ cristiano en nuestros hogares, un lugar seguro donde los niños se comporten bien porque disfrutan de las agradables consecuencias de hacerlo, en lugar de evitar las consecuencias desagradables del comportarse mal.  Es un mundo en el que el niño piensa ‘Sé que mis padres me reconocerán y me apreciarán’ en lugar de pensar ‘sólo hago esto porque no quiero que me golpeen’ (verbal o físicamente)”.

Glenn I. Latham, “Crianza cristiana de los hijos”.  

 

“No pueden forzar a sus hijos a ir al cielo, pero tal vez puedan impulsarlos al infierno empleando métodos duros en sus esfuerzos por que sean buenos…Nuestros hijos son como éramos y somos nosotros; no se nos podía arrear y no se nos puede arrear ahora…el hombre no está acostumbrado a ello; no está en su naturaleza permitirlo…”

Presidente Joseph F. Smith

Enseñanzas de los Presidentes de la

Iglesia – Joseph F. Smith, p. 271

 

“Deseo aquí decir a los padres que toda palabra bondadosa y acto amoroso hacia los hijos apaciguará su naturaleza ineducada mucho más que la vara, o en otras palabras, el castigo corporal”.

Brigham Young

 

“La ira no debe tener lugar en nuestro seno, y las palabras sugeridas por sentimientos de enojo no deberían salir de nuestros labios.  ‘La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor’  [Proverbios 15:1].”

Brigham Young

 

“A veces la disciplina (que significa enseñar) se confunde con la crítica.  Los niños (así como las personas de todas las edades) mejoran su conducta con el amor y el aliento en vez de la crítica”.

Susan W. Tanner
Presidenta General de las Mujeres Jóvenes
Conferencia General de 2003

 

Los niños necesitan que se les dirija y enseñe lo que es correcto en una manera bondadosa y afectuosa… ¡Con mucha frecuencia vemos que algunos padres exigen la obediencia, el buen comportamiento, las palabras bondadosas, una apariencia agradable, una voz dulce y la atención de un hijo o hijos cuando ellos mismos están llenos de amargura y regaño! ¡Cuán contradictorio e irrazonable es esto!

Brigham Young

 

“Podemos persuadirlos y podemos conducirlos cuando les ofrecemos algo de estímulo y cuando les hablamos con bondad”

Joseph F. Smith
Improvement Era, Jan. 1910

 

“Evitar toda posibilidad de error es evitar toda posibilidad de crecimiento”.

Dallin H. Oaks, 1994 BYU Campus Education Week

 

“Ningún progreso puede ser duradero si no se ejerce el albedrío en una forma digna. No tratéis de anular el albedrío de la persona; el Señor mismo no lo haría. La obediencia forzada no trae bendiciones”.

Richard G. Scott
Conferencia General Anual de1988

 

“A veces quizás nuestros hijos no dispongan de un buen espíritu; pero si el padre o la madre continúa poseyendo el buen Espíritu, el mal espíritu de los hijos habrá de durar muy poco”.

Brigham Young

 

“Si se comportan un tanto impropiamente, deténganlos antes de que transcurra mucho tiempo…Cuando transgredan y sobrepasen ciertos límites, debemos detenerlos”.

Brigham Young

 

“Los niños necesitan la luz del sol; necesitan felicidad; necesitan amor y cuidado; necesitan bondad, alimento y cariño.  Todo hogar, no importa lo que cueste la vivienda que lo cobije, puede proporcionar un ambiente de amor que sea un ambiente de salvación”.

Presidente Gordon B. Hinckley, Conferencia General de Octubre de 1994

“El amor cambiará las cosas: el amor, el cariño que den a sus hijos generosamente en la infancia y también a lo largo de los difíciles años de la juventud… Y el aliento estimulante, que es rápido en felicitar y lento en criticar”

Gordon B. Hinckley

“El aspecto bondadoso, las buenas acciones, las palabras bondadosas y un comportamiento amoroso y sano hacia [los hijos] les unirá a nosotros con lazos que no podrán romperse tan fácil, mientras que el abuso y la impiedad los alejará de nosotros y destruirá todo vínculo sagrado que debería unirles a nosotros y al convenio sempiterno que nos abraza”.

Brigham Young
“¡Ustedes padres del caprichoso y el rebelde! No renuncien a ellos. No los echen fuera. Ellos no están completamente perdidos. El Pastor encontrará a sus ovejas.  Ellos fueron de Él antes de ser suyos – mucho antes de que Él les confiara su cuidado; y ustedes no pueden empezar a amarlos como Él los ama.  Solo se han extraviado en la ignorancia del camino de la rectitud, y Dios es misericordioso con la ignorancia. Sólo la plenitud del conocimiento trae la plenitud de la responsabilidad. Nuestro Padre Celestial es mucho más misericordioso, infinitamente más caritativo que incluso el mejor de sus siervos, y el evangelio sempiterno es más fuerte en poder para salvar de lo que nuestras estrechas mentes finitas pueden comprender.

“El profeta José Smith enseñó—y jamás enseñó una doctrina más reconfortante—que el sellamiento eterno de padres fieles y las divinas promesas que se les hayan hecho por su valiente servicio en la Causa de la Verdad, los salvarían no sólo a ellos, sino también a su posteridad.  Aunque algunas ovejas se descarríen, el ojo del Pastor está sobre ellas, y tarde o temprano sentirán los tentáculos de la Divina Providencia extenderse hacia ellas y acercarlas de nuevo al rebaño.  Ellos volverán, ya sea en esta vida o en la vida venidera. Tendrán que pagar su deuda a la justicia; sufrirán por sus pecados y tal vez anden por caminos espinosos; pero si esto finalmente los lleva, como al hijo pródigo, al corazón y al hogar de un padre amoroso que perdona, la dolorosa experiencia no habrá sido en vano. Orad por vuestros hijos descuidados y desobedientes; manteneos cerca de ellos mediante vuestra fe.  Continuad con esperanza y confianza hasta que veáis la salvación de Dios.

“¿Quiénes son estas ovejas descarriadas – estos hijos e hijas descarriados?  Ellos son hijos del convenio, herederos de las promesas, y han recibido, en caso de estar bautizados, el don del Espíritu Santo, que pone de manifiesto las cosas de Dios. “¿Todo esto podría ser inútil?”

Orson F. Whitney, Conference Report, abril de 1929

 

“No obstante, la medida de nuestro éxito como padres no dependerá de la rectitud de nuestros hijos.  Ese criterio se aplicaría únicamente si pudiéramos criar a nuestras familias en un ambiente moral perfecto, y eso ahora es imposible.

“No es raro que algunos padres pierdan a uno de sus hijos, por un tiempo, a causa de influencias que están fuera de su control.  Se angustian por los hijos o hijas rebeldes; sufren y se preguntan por qué no pueden hacer nada cuando se esforzaron tanto para hacer lo que debían.

“Tengo una firme convicción de que esas influencias inicuas algún día serán abolidas”.

Boyd K. Packer, “Nuestro ambiente moral”, Liahona, julio de 1992)

 

Expectativas de los Padres

 

Si usted desea hacer que sus hijos se porten bien, entonces hágales saber cómo espera usted que se porten. Asegúrese de decírselo en una manera positiva. Esto significa que usted le dice al niño lo que usted espera que él “haga” en vez de que “no haga”. Si usted usa “no” o “sin” o “deja” o “no”, entonces es una oración negativa. Estos son los pasos:

  1. Dígale a su hijo cómo espera usted que él se comporte, usando oraciones positivas.
  2. Si es posible, incluya lo que el niño puede ganar haciendo lo que usted espera.
  3. Haga que su hijo le repita lo que usted espera de él y cómo eso lo beneficiará.
  4. Reciba de manera positiva la reafirmación de la expectativa.
  5. Espere que el niño empiece a cumplir con la expectativa y luego dele atención positiva u otra recompensa.

A continuación presento el ejemplo de una madre con la que trabajé.  Su hija tenía 3 años, y la madre la describía como una “niña monstruo”.  La niña no hacía prácticamente nada apropiado al momento de comer, cambiarse para ir a la cama, alistarse en la mañana o dejarla en la guardería.  Incluso algo que debe ser divertido, como ir a McDonald’s, era una experiencia desagradable.  En McDonald’s, su hija se metía debajo de la mesa, o se sentaba en su regazo y apoyaba la cabeza sobre el cuello de mamá para que ésta no pueda comer.  La niña no quería comer los alimentos, y le pedía helado continuamente.  Esta es la forma en que se desarrolló la conversación después de que la madre aprendió la importancia de establecer las expectativas.

Mamá: “Vamos a ir a McDonald’s a cenar. Cuando lleguemos, todos vamos a entrar y papá ordenará la comida en el mostrador. Cuando estemos haciendo eso, espero que estés a mi lado en silencio.  Cuando nos entreguen nuestra comida, iremos a una mesa.  Mamá y papá se sentarán en las sillas, y espero que tú te sientes en tu propia silla.  Espero que comas tu comida, o por lo menos 8 bocados.  Luego, espero que permanezcas en tu asiento y esperes a que mamá y papá terminen.  Cuando terminemos, y si tú has hecho estas cosas, te ganarás un helado, así que puedes pedir un helado y recibirás uno.  Entonces, hijita, ¿qué espero que hagas mientras estamos pidiendo y esperando la comida?”

Niña: “Quedarme a tu lado”
Mamá: “¡Correcto! Quedarte a mi lado en silencio.  Después, cuando vayamos a la mesa, ¿qué espero que tú hagas?”
Niña: “Sentarme en mi propia silla”
Mamá: “Muy bien, y ¿cuántos bocados de comida espero que comas?”
Niña: “8 bocados”
Mamá: “¡Sí! Correcto, por lo menos 8 bocados ¿Y luego qué?”
Niña: “Entonces tengo que esperar a que tú y papá terminen”
Mamá: “Maravilloso, hijita. Y luego ¿qué tendrás obtendrás por hacerlo?”
Niña: “Luego pediré y podremos comer un helado”
La mamá: “¡Eso es genial! Gracias por escuchar con atención”

Todos fueron a McDonald’s, y mientras hacían los pedidos y esperaban la comida, la mamá acarició suavemente a su hija y de vez en cuando le decía algo así como: “Estás haciendo un buen trabajo quedándote a mi lado”.

Ahora, cuando recibieron la comida y fueron a la mesa, mamá y papá se sentaron en sus sillas.  ¿Dónde se sentó la niña? Si usted dice que ella se sentó en su propia silla, está en lo correcto.  Las probabilidades de hacer esto en lugar de meterse debajo de la mesa o tratar de sentarse en el regazo de la madre son muy altas.  Por lo tanto, la niña se sentó en su silla y se colocó la comida delante de ella.  La madre miró a su hija y le dijo: “Eres una gran niña cuando te sientas en tu propia silla”. Durante todo el tiempo de la comida, la mamá y el papá continuaron haciendo comentarios positivos ocasionales.  La niña comió 8 bocados de comida, y luego esperó.  Cuando la mamá y el papá terminaron, la hija pidió helados, y todos comieron uno.  La mamá estaba absolutamente estupefacta y encantada por completo.

Ahora ¿por qué esto funcionó tan bien?  En primer lugar, la mamá usó un lenguaje instructivo y positivo para describir lo que ella esperaba que su hija hiciera.  Ella dijo: “Espero que te sientes en tu propia silla” en lugar de decir: “No te metas debajo de la mesa” o “No te sientes en mi regazo”.  Además, la expectativa se afirmó como sólo eso, una expectativa.  Si se afirmaba como una orden, no habría sido tan eficaz.

En segundo lugar, la madre introdujo una recompensa positiva que se iba a ganar por cumplir con la expectativa.  La niña ganó un helado.  Tenga en cuenta que esto también se dijo de una manera positiva.  La mamá estableció la condición de modo que al cumplir con la expectativa, la niña gane un helado.  Ella podría haber creado la misma condición, diciendo: “Si te portas mal en McDonald’s, entonces no voy a permitirte comer un helado”.  A pesar de que la condición parece la misma, es muy diferente para la niña. Todos nos comportamos mejor cuando ganamos algo por comportarnos bien, en lugar de perder algo por comportarnos mal.

En tercer lugar, la mamá hizo que la niña repita la expectativa.  Los niños se impresionan más por lo que ellos dicen que por lo que usted dice.  El hecho de que la niña repita la expectativa aumentó la probabilidad de que realmente lo haga.  Además, usted no sabe lo que el niño realmente ha escuchado a menos que usted lo escuche decir al niño.

Por último, la mamá reconoció activamente el buen comportamiento en cuanto éste empezó a suceder.  Ella no se limitó a ignorar a la niña mientras estaba parada en la fila esperando la comida.  Sino más bien, aprovechó la oportunidad para decirle algo y acariciarla por empezar a responder a las expectativas.  El hecho de establecer la expectativa logró que se iniciara el comportamiento, y luego, continuamente a través de reconocimientos positivos por la conducta apropiada, mantuvo el impulso en la dirección correcta hasta que la niña hubiera logrado toda la expectativa y obtuvo su recompensa de helados.

Dele una oportunidad.  Si usted tiene una experiencia linda para compartir, o una pregunta sobre la aplicación de esta habilidad en su situación, me encantaría saber de usted.

 

Incentivos

Hace un tiempo, una autoridad general  de la iglesia estuvo en nuestra estaca, y en la reunión del sábado por la noche dijo que deberíamos utilizar incentivos para ayudar a nuestros hijos a hacer lo que necesitan hacer. Yo coincido completamente, así como también coincide con esto la investigación hecha en cuanto al comportamiento humano. Esto puede ser un tema delicado cuando se trata de actividades de la iglesia, y cada padre necesita decidir que tan lejos quieren ir. Pero sí, los incentivos son con frecuencia necesarios para ayudar a nuestros hijos a escoger las cosas que necesitan hacer. Recuerde que cada comportamiento que se repite, es un comportamiento que tiene una recompensa. Cuando las cosas van bien en casa, y la relación es fuerte, la interacción social de los padres (palabras amables, aprobación, sonrisas, etc.) es todo el premio que se necesita. Pero, si hemos dañado la relación con coacción (criticas, cuestionamientos, gritos, discusiones, y uso de la lógica) entonces la interacción social no es una recompensa suficientemente grande para reforzar el comportamiento deseado. (El primer paso a tomar es ya no dañar la relación usando coacción. Es mucho mas fácil detener  el intento de coaccionar a nuestros hijos cuando ellos mismos eligen hacer las cosas que necesitan hacer y el uso apropiado de incentivos puede hacer que esto ocurra).

A largo plazo, las interacciones sociales son los refuerzos más poderosos, pero para que se inicie un comportamiento deseado, se requiere frecuentemente de un incentivo o recompensa tangible. Este incentivo puede ser un artículo tangible o realizar una actividad deseada. Cuando se elija un incentivo, recuerde las siguientes características que hacen que las consecuencias (incentivos) tengan mayor poder.

 Consecuencias con mayor poder  Consecuencias con menor poder
Positiva Negativa
Inmediata No inmediata, Postergada
Segura, verdadera No segura, no necesariamente verdadera
Preferida frente a otras alternativas No es preferida frente a otras alternativas
Mas grande (o más de algo) Pequeña (o menos de algo)
Difícil de obtener  (no puede obtenerlo de otra forma o tan frecuentemente como lo quisiera) Fácil de obtener (puede obtenerlo de manera fácil, o ya ha obtenido tanto que el hijo ya está cansado de ello)

Como padres (sobre todo de adolescentes), no existe límite al poder de las consecuencias o incentivos que podemos proporcionar. Por lo tanto, debemos utilizar las seis características indicadas líneas arriba para ayudar a nuestros hijos a comportarse bien. Para niños pequeños, un comportamiento apropiado podría ser comer la cena de manera adecuada. Los niños a menudo saben que cuentan con una audiencia cautiva en la mesa, y un comportamiento inadecuado al comer genera mayor atención que un buen comportamiento.  Por lo tanto, los niños realizan todo tipo de comportamiento que alarga el tiempo en la mesa y los padres tratan de  obligar a sus hijos a que coman más rápido. Una mejor alternativa sería decir a los niños que cuando la comida está servida, tienen 20 minutos para comer, y que se pondrá un cronómetro. Si terminan la comida antes de que el cronómetro se apague, los niños comerán postre. Para muchos niños, esto será todo lo necesario para eliminar el comportamiento de demora al comer y crear un buen comportamiento durante la comida. Por supuesto, cuando los niños obtengan postre luego de un buen comportamiento, mama y papá deberán también hacer comentarios positivos (y breves) sobre lo bien que comieron los niños. De ese modo, el incentivo del postre motivó a los niños a comer su cena y dio a los padres la oportunidad de dar recompensas sociales a un comportamiento adecuado.
En otra ocasión, los padres usaron un incentivo diario para ayudar a que su hijo de 7 años tenga un buen comportamiento en el colegio. Utilizaron una jarra con hojitas de papel, en cada una de las hojitas estaba escrita una actividad que el niño quería hacer, como por ejemplo jugar un juego especial con mamá o papá, escoger el postre, irse a dormir 15 minutos más tarde, o ir a comer un cono de helado. En este caso, el niño ayudó a decidir la lista de recompensas que se incluirían en la jarra. Cuando el niño traía a casa un informe diario indicando un buen comportamiento durante todo el día, el niño sacaba una hojita de la jarra y disfrutaba el premio. Si obtenía un informe de buen comportamiento todos los días, entonces obtenía el hacer alguna actividad especial durante el fin de semana.  Este niño tenía, en la escuela, un sistema en el cual el comportamiento se indicaba en color verde/amarillo/rojo. El verde significaba un buen comportamiento y el rojo significaba una visita a la dirección. Este niño obtenía tarjetas amarillas la mayor parte de las veces. Cuando se implantó el sistema, el niño consiguió una tarjeta verde, luego otra verde, luego una amarilla. Los padres pensaron “Oh, bueno, esto no va a funcionar”.  Luego, por las siguientes 8 semanas, hasta el fin del colegio, el niño obtuvo informes de color verde todos los días.
En otro caso, los incentivos ayudaron a un niño de 12 años que detestaba hacer la tarea. Durante varios años, los padres habían forzado de buenas maneras a que el niño haga la tarea, pero a los 12 años, el niño se negó tanto que se convirtió en una gran batalla. (Vea Principios de Comportamiento). El niño quería un teléfono celular y los padres coincidieron en que si obtenía As y Bs en el siguiente Informe de notas, le podrían dar un celular. El niño estuvo de acuerdo, pero no hacía la tarea. ¿Cuál de las seis características de consecuencias (incentivos) necesitaba un ajuste? Veamos, el premio era efectivamente positivo, era preferido frente a otras alternativas y era algo a lo que el niño no podía obtener fácilmente. Pero el incentivo no era muy inmediato y tampoco era seguro. Jalarse en un examen podría hacer cambiar la nota de una B a una C,  y entonces no habría celular. Por lo tanto, los padres dijeron al niño: “Ponte al día en las tareas de las últimas semana y haz las tareas y asignaciones de ésta semana y podrás tener el celular. Nosotros sabremos que cumpliste al ver tu agenda firmada por cada profesor los viernes. Cada viernes, si la agenda está firmada, tendrás el celular durante la siguiente semana”. Pero el incentivo no era muy inmediato y tampoco era seguro. Jalarse en un examen podría hacer cambiar una B por una C,  y entonces no habría celular. Por lo tanto, los padres dijeron al niño, “Ponte al día en las tareas de las últimas semana y haz las tareas y asignaciones de ésta semana y podrás tener el celular. Nosotros sabremos que cumpliste al ver tu agenda firmada por cada profesor los viernes. Cada viernes, cuando la agenda estaba firmada, tendrás el celular durante la siguiente semana”. Bien, el niño pidió a su papá que compre el celular inmediatamente y se fue a hacer sus deberes. El niño obtuvo el celular y ha continuado hacienda su tarea. Las asignaciones no siempre están finalizadas a tiempo, y a veces el niño pierde el derecho al celular por unos días hasta que tenga todas las asignaciones de la semana previa completas. PERO, lo más importante es que el niño esta eligiendo hacer su tarea. Cuando no la hace el celular, y no papá o mamá, es el que da el castigo.

Otra manera de usar incentivos es la Ley de la Abuela. Una abuela diría: “Come tus verduras, y luego podrás tener postre”. Con nuestros niños, podemos decir, “Primero ponte los zapatos y casaca, y luego puedes ir afuera a jugar”. Use la frase  “Primero- después” para hacer que su hijo sepa que debe haber terminado antes de que haga la actividad deseada. Incluso puede responder con un “SÍ” al pedido de su hijo usando una frase “Sí-cuando”  como por ejemplo: “Sí, te llevaré a la tienda, apenas (cuando) tu cama esté tendida” o, “Sí, puedes ver TV, después de terminar tu tarea”.

Si sus hijos están teniendo problemas en hacer lo que deben hacer, busque incentivos adecuados para ayudar a sus hijos a hacer las cosas que deberían. Esto no significa que sus hijos necesitarán obtener más. Si tan sólo disminuimos la larga lista de cosas que damos a nuestros hijos de manera incondicional, y las usamos como incentivos, nuestros hijos se comportarán mejor y todos estarán más felices.

Haga el intento. Su recompensa será un hogar más feliz e hijos más felices que escojan hacer las cosas que deben hacer.

Testimonio de un padre: Hola Tom. Sólo quería hacerle saber que esta semana he estado probando el “juego de motivador misterioso” con resultados fantásticos. Estoy aún sorprendido de lo bien que esto funciona.

He estado usándolo con Jacob y Emily. Jacob ha estado teniendo problemas con temas relacionados a la iglesia todo el año. Sobretodo le costaba mucho levantarse temprano para Seminario. Lo he estado levantando todo el año, y me toma literalmente 10 minutos durante los cuales lo tengo que sacudir, darle empujones, hablarle, hacerle cosquillas, etc. para hacer que salga de la cama, y luego se queda dormido en la tina. Va a Seminario con una actitud negativa y se siente presionado. Ahora él se levanta solo (¡sí!) cada mañana, y está listo para ir a Seminario con 15 minutos de anticipación. Está EMOCIONADO de levantarse y ver que hay en su sobre cada mañana. Él está muy agradecido y siempre me da las gracias.

Aproximadamente durante los últimos 6 meses, Emilia ha tenido una actitud bastante negativa y combativa, y ha vuelto a caer en la costumbre de gritarme, y hacerme sentir mal y diciéndome cosas negativas directamente. Por lo tanto, el comportamiento que me preocupaba más en cambiar de ella era su agresividad. Ella obtiene un sobre por cada día que se mantiene calmada. Mi definición de calmada es: hablar sin gritar y tratar a otros con respecto.  Ella ha estado haciendo un esfuerzo consciente para cumplirlo y lo está haciendo diariamente a la perfección. He notado cómo se contiene y se muerde la lengua cuando apenas hace una semana ella habría lanzado algún comentario hiriente sin pensarlo dos veces.

Nuestro hogar ha tenido mucha paz toda la semana. Todos se llevan bien, están felices y MOTIVADOS por tener sus sobres. Escogí una variedad de premios, que van desde aquello gratis (un masaje por 20 minutos a la espalda, o no quehaceres domésticos por el día), hasta una pedicure de US$20. Se han estado divirtiendo con esto y yo aprecio la mejora en su comportamiento.

Estos incentivos pueden parecer costosos para algunos padres, pero tienen que ser lo suficientemente grandes para hacer que mis hijos trabajen en su comportamiento. A ellos realmente les gusta el factor sorpresa. Vale cada centavo invertido el verlos tener una buena actitud frente a lo que se están esforzando por mejorar. ¡Hemos tenido una paz absoluta por 3 semanas! Emilia ha obtenido un sobre diario. Jacob ha obtenido un 60% de ellos por enfermedad o por no escuchar su alarma, etc., pero no ha dicho nada negativo sobre asistir a Seminario desde que empezamos a usar los incentivos, y eso era lo que estaba buscando. ¡Eso es bastante! Una ventaja adicional de los incentivos es que muchos de los que escogí requieren ir a una tienda. Los invito a ir conmigo y eso nos da un tiempo para nosotros, lo cual es un bono adicional. Este cambio ha influenciado en otras áreas también, todos en casa estamos con una actitud más positiva. He notado que los chicos dicen “gracias” con mayor frecuencia y se felicitan entre ellos. ¡Es increíble! La energía positiva genera mayor energía positiva.

* Motivador misterioso es una idea de “Libro para Padres de niños difíciles” por William Jenson

 

Recompensando a las Reinas (y Reyes) del Drama

 

¿Tiene Ud. un hijo (a) con un alto sentido de drama en su vida? ¿A cada momento hay un nuevo reto emocional (diariamente)? Bueno, nunca deja de sorprenderme cuántos padres sienten que algo les pasa a sus hijos, sólo para decirme unas semanas después que sus hijos tienen menor drama en su vida luego que los padres empezaron a responder de una manera diferente.

Así como todo comportamiento que se repite, el drama usualmente continúa debido a que es recompensado por los padres. Un niño esta todo molesto y triste por algo (cualquier cosa o incluso algo que parece no ser nada). El niño va hacia los padres, y los padres muerden el anzuelo.

Tome nota que lo siguiente se aplica a un comportamiento dramático repetitivo, y no a un evento de poca frecuencia

Discutir (por la niña, pero con la niña). La niña le dice a la madre que algo está terriblemente mal. Por ejemplo, la hija dice que ella no es lo suficientemente bonita y que ninguno de los chicos se fija en ella. La madre dice: “Hijita, yo creo que tú eres preciosa. Eres tan linda como cualquiera de tus amigas” Ahora la niña contesta: “Lo dices sólo por que eres mi mamá. Yo soy fea y lo sabes, y además soy gorda.” Entonces, ¿qué acaba de suceder? La mamá defendió a la hija, pero la hija fue contra ella misma. En efecto, la discusión empezó con: “No soy bonita”. Y terminó con: “Soy fea y gorda”. ¿A quién piensa usted que la hija creerá, a su mamá o a sí misma? Entonces, aunque la mamá estaba tratando de hacer sentir mejor a su hija, la hija se va murmurando: “gorda y fea, gorda y fea”

Lógica: Un niño llega del colegio quejándose de que su vida es muy ocupada y que le dieron una anotación por que el “no pudo” terminar su tarea. El papá piensa rápido y contesta: “Hijo, tú tuviste tiempo ayer cuando llegaste a casa de la práctica de fútbol. Tuviste por lo menos 30 minutos antes de la cena, y tuviste otra hora que usaste hablando por teléfono después de la cena antes de que empezaras a hacer la tarea. Con un poco de manejo de tiempo estoy seguro que podrías hacerlo todo”. El niño hace un gesto y da algunas excusas como que siempre lo interrumpen, o que tuvo que llamar a un compañero de clase antes de empezar la asignación.

Tiempo y atención- ¡El drama empieza! Hay gritos de niños. “Deja mis cosas en paz”. O “sal de mi cuarto, ¡Te odio!”. Se tiran las puertas. Tal vez la niña viene hacia usted. Tal vez usted trata de mejorar las cosas y va hacia ella. Trata de escucharla, consolarla, razonar con ella. Su hija grita, llora, se queja y protesta. Es una actuación digna de una nominación al Oscar. Usted es una buena madre, por lo tanto trata de calmar a su hija. Pone su brazo alrededor de ella, la consuela. Tal vez la niña diga algo suficientemente “malo” como para enojarla a usted. Tal vez usted tenga éxito y logre calmarla, tal vez no tenga éxito, pero ya usted pasó 20 minutos en el proceso.

Gritar y chillar – Hay una pelea por el control remoto de la TV. Hay empujones, insultos y golpes. Usted reacciona y grita: “Niños dejen de hacer eso ahora mismo. Emilia, deja en paz a tu hermana. Si le pegas nuevamente, estarás castigada por un mes. Ustedes me están volviendo loca. Ya no aguanto más esto. ¡No quiero escuchar nada de ninguna de Uds. hasta que venga su papá!”. La mama explotó y trata de controlarse nuevamente.

Consolar al niño(a) – Una niña de 3 años sale a jugar con otros niños. Dentro de 5 minutos, algo pasa que la hace enojar. Ella regresa llorando. La mamá la carga y trata de consolarla. Habla con ella, la mece. Veinte minutos después la niña está calmada y sale a jugar nuevamente. Pero adivine que pasa en unos minutos… algo sucede y ella entra a casa llorando nuevamente.

Entonces, ¿Que está pasando en estos casos? Bueno, los niños están obteniendo atención hacia su comportamiento dramático. Hay 5 componentes básicos de atención de los padres. Estos son:

– Proximidad (acercamiento al niño)

– Toque

– Emoción

– Palabras

– Tiempo

Cuanto mayor sea cualquiera o todos los 5 elementos, mayor es la recompensa de atención de los padres. Cuanto más recompense un comportamiento, más veces se volverá a repetir.

Por lo tanto, ¿qué debe hacer un padre? Primero, cuando el niño viene al padre con una emoción, el padre responde con empatía y comprensión.

Hija: “No soy lo suficientemente bonita para que alguien quiera salir conmigo”

Madre: “Parece que estás preocupada de que no tendrás una cita para la fiesta”

Hijo: “Mi vida es tan ocupada que no puedo hacer todo lo que tengo que hacer, y tengo una anotación en Ciencias porque mi tarea no estaba terminada”.

Padre: “Se te ve estresado, y sobretodo triste por que encima recibiste una anotación”

Niño: “Odio a mi hermana, quisiera que deje mis cosas en paz y se vaya lejos para siempre”

Padre: “Puedo ver que estás bastante enojado con tu hermana.”

Niña: (una niña de tres años, entra llorando)

Madre: “Mi hijita, estás muy triste. (Luego de un buen abrazo) Siéntate en esta silla suave y abraza al Osito feliz. Enseguida vuelvo.

Segundo, cuando hay un problema de comportamiento, responda calmadamente con indicaciones y expectativas. Si los niños están peleando por el control remoto, es mejor que el padre lo ignore. Si sabe que esto se pondrá peor, entonces tal vez amablemente diga en voz alta: “Niños, resuelvan el problema”. Si la pelea se pone peor y no puede ignorarse, entonces el padre dice: “Niños, no. No se pelea. ¿Cómo les pido que se traten uno a otro? (niños: “Bien”) “Muy bien, y ¿cómo hacen para ver TV de modo amable? (niños: “Tomando turnos y compartiendo el control remoto”.) “Muy bien, gracias por ello.” (Luego la mamá sale pero regresa en 3 minutos para decirles a los niños cuánto le gusta la forma en que están viendo televisión tranquilamente).

Inténtelo. Baje el tono de sus respuestas al drama. Manténgase controlada. Minimice los 5 componentes de atención parental que le esté dando al drama, y con frecuencia reconozca el buen comportamiento. Usted también estará sorprendida, pues un día muy pronto verá a su alrededor y encontrará que su reina del drama ahora tiene respuestas adecuadas que ahora tienen una mejor recompensa.

 

Desobediencia

La desobediencia es un comportamiento infantil muy molesto.  Una habilidad que usted puede utilizar para abordar directamente la desobediencia es que el niño repita la expectativa.  Esto tiene un efecto casi mágico en el comportamiento de los niños.  Una vez me encontraba en el pasillo de una escuela, y a los alrededores había siete alumnos de segundo grado.  La profesora caminó a través del pasillo, y dijo: “Niños, vayan afuera.  Se supone que están en recreo”.  Ella entró a su salón de clases, y observé a los niños.  Ellos no se vieron afectados por lo que se les pidió (de manera amable) hacer.  Así que decidí probar la herramienta Expectativas Inmediatas.  Les dije: “Niños, ¿dónde espera la profesora que ustedes estén en este momento?”  Me miraron y uno dijo: “Afuera en el recreo”.  Le dije: “Eso es exactamente correcto. ¡Gracias!”  Hice una pausa, y me quedé allí, y los chicos dieron la vuelta y salieron al patio.  Entonces les dije: “Gracias.  Eso es genial.” (Esto proporcionó una respuesta positiva a su comportamiento adecuado).

En lugar de decirle a un niño qué hacer, pregúntele qué hacer.  Si el niño lo dice, la probabilidad de que lo haga aumenta enormemente.  Esto es cierto para niños de todas las edades.  A menudo, un niño protestará en lugar de contestar a la pregunta: “Pero odio las tareas”.  Mantenga la calma.  Escuche su opinión y responda con empatía. “Sé que no te gustan las tareas.  Esto es bastante normal, pero ¿qué espero que hagas ahora mismo?”  El niño protestará 2 o 3 veces, pero el 97% de las veces el niño le dirá lo que usted espera que haga.  Una vez que el niño diga lo esperado, es muy importante que usted dé una respuesta fuerte y positiva como: “Gracias, eso es correcto”.  A continuación, dele al niño unos segundos (o minutos si el niño está enojado) y un tiempo para empezar a cumplir con la expectativa.  Una vez que el niño comienza a cumplir con la expectativa, asegúrese de dar una respuesta positiva a la conducta.

Una madre asistió a un seminario para padres que di en la universidad local, y volvió a casa para encontrar a su esposo y su hija de 5 años gritándose el uno al otro porque la pequeña no quería ir a la cama.  Esto ha estado sucediendo durante 20 minutos, y el esposo levantó las manos y dijo: “¡Es toda tuya!”

A continuación, se desarrolló esta conversación muy predecible.  Predecible, es decir, siempre y cuando la madre se mantenga en calma, y utilice las expectativas en vez de las órdenes…

Mamá: “Querida, ¿qué se supone que debes estar haciendo ahora mismo?”

Hija: “Preparándome para ir a la cama”

Mamá: “Así es, cariño.  ¿Y qué cuatro cosas debes hacer antes de ir la cama?

Hija: “Ponerme mi pijama, cepillarme los dientes, peinarme y dar abrazos y besos”

Mamá: “Muy buena respuesta”

Hija: “Pero yo no quiero usar pijama, ¡quiero usar ropa interior!”

Mamá: “Eso está muy bien, entonces después de cambiarte, ¿qué vas a hacer?”

Hija: “cepillaré mis dientes”

Mamá: “Está bien querida, ¿estás lista para demostrarme eso ahora?”

Hija: “Está bien mamá”. (Y la hija se fue y se preparó para ir la cama)

Es normal que el niño proteste 2 o 3 veces antes de confirmar la expectativa.  Responda a las protestas siendo comprensivo y afirme la opinión del niño, a continuación, pregunte lo que se espera, de esta forma:

Mamá: “Querida, ¿qué se supone que debes estar haciendo ahora mismo?”

Hija: “No quiero ir a la cama, no tengo sueño”

Mamá: “Veo que todavía no tienes sueño, pero ¿qué espero que tú hagas ahora mismo?”

Hija: “Me quiero quedar y jugar. ¡No llegué a jugar con mis muñecas hoy!”

Mamá: “Yo sé que te encanta jugar con tus muñecas, pero aun así, ¿qué espero que tú hagas ahora mismo?”

Hija: “No me gusta ir a la cama.  No es divertido”.

Mamá: “Cariño, sé que hay un montón de cosas divertidas que tú harías, pero ¿qué espero que tú hagas ahora mismo?”

Hija, “Prepararme para la cama”

Mamá: “Así es, cariño.  Gracias.  ¿Y qué cuatro cosas debes hacer…” (Véase más arriba).

Si el niño protesta una cuarta vez (a menos que se pueda decir que está a punto de cooperar), sólo manifieste la expectativa, y aléjese, de esta forma:

Mamá: “Lo siento, esto es difícil para ti, pero me alegra que entiendas que yo espero que estés lista para ir a la cama”

Hija: “Pero yo no voy a ir a la cama” (tal vez grite mientras la mamá se aleja).

Mamá: Papá (u otro niño), ¿Qué espero que Sarah haga ahora mismo?”

Papá: “Prepararse para ir a la cama”

Mamá: “Eso es exactamente correcto. Muchas gracias.” (Entonces mamá y papá se alejan).

Una vez que se inicia el comportamiento deseado, mamá o papá deben ser positivos y decir algo agradable y breve como, “Gracias”.

¡Pero mi hijo no me contesta! Si este es su problema, entonces usted necesita construir el comportamiento de responder a las preguntas.  El problema es que en el pasado, cuando el niño ha respondido a las preguntas, se ha producido una consecuencia indeseable para el niño.  Probablemente, usted ha respondido con coerción a la respuesta de su hijo.  De forma figurada ha “golpeado” al niño con sus propias palabras.  Por lo tanto, necesita enseñarle que el responder a las preguntas produce consecuencias o recompensas deseables.  Para ello, decida una pequeña recompensa o varios premios positivos.  Para un niño de 5 años, éstos pueden ser unos dulces o unas galletas.   Luego, juegue el juego de respuestas.  Cada vez que su hijo responda a una pregunta, recibirá una recompensa.  Comience con preguntas fáciles y una recompensa tangible (un dulce).  Las preguntas podrían incluir, “¿Cómo te llamas?” y “¿Cuántos años tienes?” Debe aumentar la dificultad de la pregunta, y la conexión con el comportamiento a preguntas tales como “¿Qué es lo que tienes que hacer antes de ir a la cama?”  Probablemente tendrá que jugar este juego varias veces durante varios días.  Muéstrele a su hijo lo feliz que se siente cuando su pregunta es respondida.  Después de un tiempo, su hijo responderá a su pregunta, “¿Qué espero que hagas ahora mismo?” Empiece a hacer esta pregunta cuando el niño desea hacer la expectativa.  Por ejemplo, puede darle al niño una galleta, y pregunte: “¿Qué espero que hagas ahora mismo?” Bueno, esa es una pregunta fácil… “¡Comer la galleta!”  Una vez que su hijo responda a las preguntas cuando está alterado, o desobedeciendo, puede utilizar una de las herramientas más poderosas disponibles para el comportamiento. Recuerde que debe reconocer el comportamiento apropiado cuando sucede. La expectativa puede hacer que el comportamiento inicie, pero es nuestra respuesta positiva a la conducta la que mantendrá y hará que el comportamiento positivo ocurra con más frecuencia.

Las expectativas utilizadas para abordar la desobediencia tienen un efecto notable sobre la elección de la conducta. Pruébelas.

 

Ayuda con Adolescentes Rebeldes

 

Los años de adolescencia son naturalmente tumultuosos y difíciles tanto para adolescentes como para los padres. Cuando el mayor de nuestros hijos tenía 13 años (y actuaba como un adolescente), mi esposa decía: “¿En que nos hemos metido?” Generalmente nuestro Padre Celestial nos da suficiente tiempo para que tengamos a todos nuestros hijos antes de que podamos experimentar el caos de los años de adolescencia. Inocentemente tenemos todos estos lindos bebés pequeñitos y nunca imaginamos que se puedan convertir en adolescentes difíciles y rebeldes. Si usted está lidiando con comportamiento adolescente, aquí le presentamos algunos recursos que pueden ayudar. Primero, pregúntese: “Exactamente ¿cuán difícil es mi adolescente?”

Caso 1: Su hijo algunas veces es rudo, egoísta, desconsiderado, contestón, desordenado, flojo, odioso y egocéntrico, PERO generalmente está haciendo las cosas importantes (comprometido en la Iglesia, aplicándose en el colegio, y viviendo el Evangelio de manera general).

Felicitaciones, usted tiene un adolescente típico y bueno. En tales casos, usted probablemente encontrará que otros padres tienen mucho mejores cosas que decir acerca del comportamiento de su hijo que usted. Estos adolescentes pueden ser extraordinariamente útiles cuando están fuera de casa, pero nunca ordenarán su habitación o harán sus deberes. Los adolescentes generalmente se comportan mejor con otras familias que con las suyas propias. Esto es de esperar. Hay muchos libros buenos que podrían ayudarlo a tratar con estos adolescentes.

–     Criando con amor por Gleen Latham. Este libro es un texto rápido, explica los principios básicos del comportamiento del menor y enseña habilidades básicas de crianza que funcionan de verdad. Por ejemplo, los padres de adolescentes deben evitar criticarlos y enfocarse más en las conductas y características positivas del menor. (Parece sencillo, pero marca una increíble diferencia).

–     Adolescentes y padres por Roger McIntire (en inglés). Este libro abarca 10 áreas de mejorar su relación con su joven hijo y su conducta. Los consejos son prácticos y comprenden una amplia gama de temas. (Si piensa que necesita ser duro, tenga en cuenta que cualquier cosa que haga para destruir su relación con su hijo puede producir también problemas en su conducta en la adolescencia).

–     El Poder de la Crianza Positiva por Glenn Latham (en inglés). Este es el “manual del usuario” con el que los niños deberían venir. Comprende todos los aspectos de la crianza de los hijos, y puede simplemente saltarse el capítulo del entrenamiento para ir al baño. Asegúrese de leer los pocos primeros capítulos de la conducta del niño antes de entrar a los capítulos específicamente sobre adolescentes.

–     La Crianza según Cristo por Glenn Latham (en inglés). Este libro compara lo que significa actuar como Cristo y cómo aplicarlo a la crianza de los hijos. Tiene mucha similitud al asesoramiento de crianza de “Crianza con amor” pero da un mayor enfoque a los adolescentes y sus problemas de conducta.

Caso 2: Su hijo adolescente es verdaderamente un hijo o hija pródiga. Su hijo probablemente está envuelto en drogas o sexo, y puede ignorar por completo las reglas de casa, PERO sigue progresando en la escuela, aun si él o ella no estén usando todo su potencial.

Este libro está fuera de circulación, pero hay copias disponibles en el internet. El libro es “¿Qué deben hacer los padres?” por Glenn Latham (en inglés). Este libro fue escrito específicamente para padres fieles SUD con un hijo adolescente rebelde. (La Crianza según Cristo es una reedición de este libro para el público Cristiano en general.) Personalmente, este libro me dio un gran consuelo y consejos sobre crianza cuando estaba tratando con mi hijo pródigo. La experiencia personal del hermano Latham es que cuando los principios de este libro son aplicados por los padres, el 95% de los hijos pródigos un día regresarán al sistema de valores de la familia. 95%! Esto pone realmente las probabilidades a su favor. Este libro fue mi primer contacto con el hermano Latham. Un miembro del quórum me dio este libro en el momento cuando realmente no sabía qué hacer. Estábamos haciendo planes de hacerlas cosas a la manera de nuestro hijo, pero con el consejo del hermano Latham, no lo hicimos.  El hermano Latham dijo que si mantenemos a nuestro hijo en casa, en comunicación y viviendo nuestro sistema de valores familiar, interactuando positivamente y no de manera represiva, y continuamos con nuestras vidas en una manera feliz y llena de esperanza, tendríamos el 95% de probabilidades de recuperar a nuestro hijo pródigo. También dijo que al mantener a nuestro hijo en casa, estaría más dispuesto a identificarse con la familia y su sistema de valores, y que aprendería la autosuficiencia y habilidades de crianza que un día necesitará.

Caso 3: Su hijo adolescente está fuera de control, Y no progresa en la vida. Su hijo puede ser adicto a las drogas. Las vidas en su hogar pueden estar en peligro.

En este caso, necesitará buscar ayuda profesional y tratamiento de internamiento. No tengo recomendaciones específicas en esta área. Independientemente de si quiere o no internar a su hijo, necesita leer “¿Qué deben hacer los padres?” Simplemente expulsar de casa a un hijo esperando que aprenda su lección es una mala idea. Pero, usted no quiere exonerar a su hijo de las consecuencias naturales de su conducta. En este caso, son estas consecuencias el verdadero instructor, y nuestra fe y oraciones son para que nuestro hijo no resulte con daño permanente del mal ejercicio de su albedrío.

Ayuda Profesional Personal: Como instructor en crianza de los hijos, es mi misión ayudar a los padres (y en especial padres SUD), a tratar con las dificultades con hijos de todas las edades. Ayudo a los padres a aplicar los principios enseñados en los libros mencionados antes. Estos principios son fáciles de leer, pero pueden ser difíciles de aplicar. Cuando estamos acostumbrados a reaccionar (y actuar) de una manera, y decidimos que queremos hacer algo diferente, es un reto para cualquiera. Esto requiere adquirir una nueva habilidad. Aprender nuevas habilidades, practicarlas y aplicarlas a situaciones personales es a menudo, confuso. Un instructor en crianza de los hijos puede ayudarlo a planificar como reaccionar ante su hijo rebelde de una manera positiva y proactiva que le dará buenas probabilidades de mejorar el comportamiento de su hijo y su relación. Yo cobro por este servicio, cuando los padres están en capacidades de pagar. En los últimos años, he tenido la misma cantidad de clientes pagados y no pagados.

Estrategias Simples y Efectivas: Aquí presento algunas cosas que puede hacer ya mismo, que marcarán la diferencia.

  1. Párese y sonría. Los padres que están preocupados por un adolescente presentan un semblante deprimido, retraído y el ceño fruncido. Por lo tanto, levántese y ponga una agradable sonrisa en su rostro. Esto hará la diferencia.
  2. Evite criticar a su hijo. Los padres que están luchando con un adolescente, regularmente le dicen las cosas que está haciendo mal (y a menudo lo hacen una y otra vez). Si su hijo sabe que usted no aprueba  algo, entonces no necesita decirlo otra vez. La crítica recurrente solo empeora las cosas. Como Trumper dijo en la película Bambi, “Si no puedes decir algo agradable, no digas nada.”
  3. Diga algo agradable. Reconozca las cosas apropiadas que su hijo hace de forma casual y breve. Hágalo de manera corta, dulce y honesta; y asegúrese de hacerlo al menos una vez al día. Si el adolescente llega tarde a casa, usted puede seguir diciendo, “Me alegra que estés en casa sano y salvo. Estuve preocupado”.
  4. Asegúrese de que su dinero y recursos (auto, casa, TV, etc.) se usen de manera consistente con su sistema de valores familiares. Su hija puede querer una vestimenta de moda totalmente inapropiada que es inconsistente con su sistema de valores familiares. Simplemente diga “Estoy dispuesto a comprar un vestido modesto. Si quieres un vestido diferente, eres libre de comprarte lo que desees”.
  5. No discuta. Evite el llamarlos por su nombre y los ultimátum. Recientemente conversé con una madre que perdió los estribos con su hija deshaciéndose de la vestimenta inapropiada. Había dos problemas aquí. La madre lo hizo frente a su hija, y provocó una discusión con su hija diciéndole que estaba cansada de sus desagradables ropas. La madre estaba naturalmente frustrada con la ropa de su hija, pero sí quería deshacerse de la ropa desagradable, debió decirle a su hija, como advertencia, que sólo la ropa modesta estaba permitida en su hogar, y que la hija necesitaba deshacerse de la ropa que no era modesta. Si la hija no hacía eso, la madre se desharía de las prendas un día posterior, sin que la hija esté presente. (Estoy a favor de la política de unos amigos cercanos quienes hacen saber a sus hijos que tales prendas serán desechadas si se dejan fuera o se encuentran en la lavandería familiar.) Otra manera de iniciar una discusión sería saludar al adolescente con un “Hueles como si hubieras estado con esos malolientes amigos tuyos otra vez”. Por favor, no inicie una discusión.
  6. Mantenga la calma y evite discutir. Cuando un padre se enoja y riñe con el adolescente, es probable que el hijo se enfurezca y se comporte de maneras aún más inapropiadas. Nada bueno se obtiene del enojo. Simplemente sostenga su decisión, opinión o expectativa y continúe. El enojo solo empeora las cosas.
  7. Deje que su amor sea incondicional. Aún cuando no apruebe la conducta de su hijo (y su aprobación deba ser condicional), su amor debe ser constante e incondicional. Esta es una oportunidad para ser más como nuestro Salvador, que nos dijo “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;” (Mateo 5:44). Esto parece ser aplicable específicamente a los padres de adolescentes rebeldes.

Criar a un adolescente rebelde es generalmente difícil y doloroso. Pero tenga confianza. La gran mayoría de adolescentes rebeldes superan con éxito estos años difíciles y se convierten en adultos maduros y responsables. Y recuerde, aunque es enormemente doloroso para usted como padre, también es extremadamente doloroso para su hijo. A pesar del sufrimiento, deje que su corazón y sus oraciones sean para su hijo, quien también está sufriendo más de lo que usted cree.

 

Cuando Tardan en Madurar

 

¿Cuando son realmente adultos?

En la mayoría de estados, una persona se convierte en adulto, legalmente hablando, al cumplir los 18 años.  Pero en realidad, la madurez en la vida adulta continúa hasta los 26 años.  La transición de un estudiante de secundaria a un adulto maduro y autónomo puede resultar problemática.

¿Todavía no maduran?

Algunos jóvenes graduados de la escuela secundaria tienen planes definitivos de asistir a la universidad, servir en una misión y desempeñarse en un campo específico.  Otros jóvenes no se ven a sí mismos en la escuela secundaria y carecen de grandes deseos de hacer algo específico.  Ellos están cansados de la escuela, o tal vez no sobresalieron académicamente.  Quizás solo quieren tomar un descanso, holgazanear y disfrutar de la nueva libertad que les ofrece la “edad adulta”, pero sin hacerse responsables de las obligaciones económicas de vivir por su cuenta.

La incapacidad aprendida

Entre los 18 y 26 años, los adultos jóvenes están aprendiendo a ser autosuficientes o incapaces.  Estos son años críticos de la madurez en la edad adulta.  Si su hijo desea seguir viviendo en casa, entonces él debe adquirir habilidades que le permitan ser independiente y autosuficiente, o debe pagar una cuota justa de los gastos familiares, además de ser un miembro contribuyente de la familia.  Piense en su hijo adulto de la misma forma en que pensaría de un huésped.  Uno esperaría que sea alguien digno con quien vivir.  Después de uno o dos meses, usted esperaría que el huésped pague su parte de los gastos.  ¡No estoy hablando de $200 al mes!  Estoy hablando de considerar el costo total de la vida familiar, y dividirlo por el número de personas en la familia.  Esa es una parte justa.  Como mínimo, debe ser el costo de vivir en forma independiente, en un departamento o en una casa compartida.  Usted está haciendo un flaco favor a su hijo al permitirle quedarse en casa, disfrutando de los frutos de su trabajo.

¿Problemas de empleo?

Un hijo adulto que vive en su casa a menudo estará desempleado o subempleado.  Los padres no deben proveer los artículos de primera necesidad, ni permitirle que malgaste el dinero de su trabajo.  Esta no es la realidad.  Esto ayuda a que el hijo aprenda a ser incapaz.  Independientemente de lo que haga, o no haga, los artículos de primera necesidad (y muchos lujos) siguen llegando a él.  Si mantiene o pierde su trabajo no es importante.  Si ahorra o gasta su dinero tiene un impacto mínimo en él.  ¡Estas son malas lecciones que aprender!  Usted necesita asegurarse de que no está enseñándole esto mediante la eliminación de prácticamente todas las importantes consecuencias de la conducta de su hijo.

¿No quiere ir a la universidad?

Un escenario común es que el padre quiera que su hijo vaya a la universidad, pero éste no está seguro.  El padre recibe información sobre la universidad local.  Y luego, anima a su hijo a inscribirse.  El padre le recuerda, se acerca para quejarse, pregunta, alega, y luego, le recuerda una vez más que llene las solicitudes para la universidad y la elección de los cursos.  ¿Ve cuál es el problema aquí? ¿De quién es la preocupación de que los hijos obtengan una educación?  En este caso, ¡es del padre!  Esto debe ser un problema del hijo.  Entonces, ¿qué debe hacer el padre?  Primero, es necesario comprender que las acciones de los adultos jóvenes son controladas por dos aspectos… En primer lugar, y sobre todo, sus acciones (conductas) son controladas por las consecuencias que siguen a esas conductas (o lo que el hijo piensa que va a pasar). Como padre, usted tiene el derecho y el deber de ayudarlo a entender las consecuencias, y luego cumplir con su palabra.  Por ejemplo, ¿qué cosas gana su hijo si se matricula en la universidad como estudiante a tiempo completo? Estas cosas (o consecuencias positivas) podrían ser vivir en la casa (renta libre), usar el auto de la familia, tener una cobertura de seguro médico, gastos médicos y odontológicos, una propina para ropa, matrículas y libros.  Cuando pase las clases con por lo menos una C, entonces el hijo gana dinero para el próximo semestre.  Además, ¿cómo se verán las cosas si no se inscribe en la universidad (o en alguna otra cosa para obtener habilidades de autosuficiencia)? ¿Cuánto se espera que el hijo pague por los gastos de vivienda?  ¿Qué hay de los gastos médicos? ¿Y del uso del auto de la familia y del seguro?  Ahora su hijo puede tomar una decisión informada, que probablemente será más a su gusto.

¿Necesita ayuda?

Un entrenador para padres (Tom Dozier, específicamente) puede ayudarle a clarificar las opciones de su hijo adulto.  Puede ayudarle a entender la forma de presentar estas opciones a su hijo.  Asimismo, puede ayudarle a sentirse seguro de que su propuesta es justa, de modo que pueda ser positivo y firme.  Por último, puede ayudarle a acabar con las molestias, discusiones y críticas que los padres suelen hacer en estas situaciones, que solo empeoran las cosas.  Llame o envíe un correo electrónico a Tom. S u primera llamada es gratuita y bien acogida.